Corrientes sindicales en Mexico 3

Se ha presentado una preocupación seria de los sindicatos por los cambios tecnológicos y su impacto en las organizaciones de los trabajadores. Esta preocupación está siendo canalizada en asesores expertos que son ajenos a los sindicatos.

3.         Ambito Socio-Político.

Debido al impacto negativo en el empleo, la inestabilidad está latente, pero ésta, aunque no es deseable, puede incidir positivamente al demandar la sociedad mejores métodos de concertación y un nuevo orden económico. El factor determinante para la cohesión social es la concertación.

Lo anterior se traduce también en una necesidad de cambios sociales y políticos, es decir la adecuación de las estructuras sociales y políticas a la nueva realidad económica. La modernización supone cambios significativos en lo económico, en lo político y en lo social; se requiere por lo tanto una modernización integral.

A nivel de los países en vías de desarrollo se aprecian los siguientes fenómenos:

Ø      Necesidad de cambios en las legislaciones laborales, como es la tendencia en México.

Ø      Las estructuras sindicales no están preparadas para estas trasformaciones por lo que se requieren cambios de fondo.

Ø      El modelo de las Relaciones Industriales tendrá que adecuarse a los cambios.

I.            Conformacion del movimiento obrero ante los cambios (FSEBSP Y FSUDTC)

Perspectivas del Nuevo Pacto Social, la Alianza Movimiento Obrero-Estado. El sociólogo frances Alain Touraine ha realizado un profundo análisis respecto a los "actores" en las grandes transformaciones sociales (El Regreso del Actor. Edudeba, Buenos Aires, 1978).

Independientemente de su perspectiva "neomarxista", no deja de ser interesante la forma en que visualiza la actuación del Movimiento Obrero en todo el mundo, pero especialmente en Latinoamérica.

Touraine señala que en el proceso histórico de la transformación social, el Movimiento Obrero marchó a la par de un contrato celebrado con el Estado.

Entre ellos se signó un pacto que contenía un carácter revocable, es decir, que cualquiera de las partes podría darlo por terminado, según sus propios intereses.

Sin embargo, señala el analista, en estos momentos el Movimiento Obrero ha perdido su capacidad de negociación y se enfrenta de manera inminente a una transformación, que el modelo "neoliberal" denomina "modernización".

En esta perspectiva advierte Touraine, estamos asistiendo a la celebración de un nuevo contrato entre el Movimiento Obrero y el Estado, en el que la característica fundamental es la irrevocabilidad que el mismo Estado le imprime y al que irremediablemente el Movimiento Obrero tendrá que sujetarse.

Desde nuestro punto de vista, al planteamiento que señala Touraine tendremos que añadir que, aunque el Movimiento obrero -y ya hablando específicamente, el de México- sufrirá profundas transformaciones ante el proyecto modernizador, su relación con el Estado estará determinada, también, por la magnitud de las presiones que éste ejerza dentro de los límites que aquél le tolere, entre lo permitido y lo prohibido, ése será el escenario.

Es por esa razón que en nuestro país la posición del Movimiento Obrero no se presenta de una manera homogénea monolítica, y no nos estamos refiriendo a las posturas de las grandes corrientes sindicales (oficialista y de izquierda), sino a la redefinición del pacto social en el cual han quedado inmersos, quiéranlo o no, todas las corrientes sindicales.

En este contexto es en el que se vislumbran dos fuertes posiciones que determinan, de manera irrevocable, la celebración del nuevo Pacto Social.

Un Nuevo Pacto Social Constitucional. Esta es la posición de un Movimiento Obrero acorde al proyecto de la modernización y para analizarlo resulta muy significativo el artículo intitulado "Sindicalismo y Modernización: una Propuesta Obrera" escrito por el lider telefonista Francisco Hernández Juárez (Revista Examen No.9 del 15 de febrero de 1990).

Hernández Juárez señala que México no puede sustraerse al proceso histórico de la modernización, por esa razón el Presidente de la República, Lic. Carlos Salinas de Gortari, ha presentado una opción para la reforma del Estado, a la que los obreros tienen mucho que aportar, lo que representa consensualmente una incorporación y apoyo a la modernización salinista.

El autor señala de manera significativa que ante los "nuevos cambios", otros no han entendido que "la oposición es ociosa", si no esta acompañada de propuestas propias de los trabajadores.

Afirma que el Movimiento Obrero tendrá que ser "actor del cambio", por lo cual, rechazar la fuerza histórica del cambio no será la solución para la clase obrera; en este contexto, el señalamiento de Hernández Juárez representa una crítica férrea contra los "dinosaurios" que se han opuesto y rechazado sistemáticamente a la modernización.

Los señalamientos que el líder telefonista hace en su escrito representan que ha entendido y aceptado claramente el fenómeno de la transformación y que no es posible seguir en el pasado, por ello afirma que la modernización es un "proceso irreversible" -¿o irrevocable?-. De tal forma se señala que la resistencia al cambio, obstaculiza la modernización, es síntoma de no haber comprendido la realidad y advierte que esa posición antagónica puede propiciar posiciones reaccionarias y retardatarias "incompatibles con la misión revolucionaria de la clase obrera".

Habla de una alianza entre el Movimiento Obrero y el Estado y señala que el vínculo entre ambos con la modernización es la participación y la concertación y dice que los trabajadores más combativos no serán los que se opongan al cambio.

En este sentido la "estrategia sindical" surge y se fortalece en un nuevo Pacto Social Constitucional, donde la alianza política se fundamenta en el compromiso, ésta es la razón, afirma, de reconstruir y prolongar la alianza.

El Lic. Carlos Salinas de Gortari señalaba en su primer informe de Gobierno: "Ante la transformación de la comunidad de las naciones, México ha escogido el camino de la modernización nacionalista y popular". Hernández Juárez concibe a la modernización "democrática y popular". Estos vocablos, aunque no idénticos, sostienen una conotación muy similar, respecto de cómo entender el proceso de transformación.

De cualquier forma. don Francisco, (¿habrá que empezarlo a llamar así?) reconoce "la sensibilidad mostrada por el Presidente de la República", por lo que señala que el Movimiento Obrero habrá de participar en la propuesta gubernamental para la reforma del Estado y para la modernización.

Esos planteamientos quedan enmarcados con la pretensión de hablar con toda autoridad a nombre del Movimiento Obrero, por que como lo afirma don Francisco, la alianza con el Estado es imprescindible para salvar el Pacto Social.

Un Pacto para la Modernización. El día 24 de febrero del año en curso se celebró en la ciudad de Campeche el CXI Consejo Nacional Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México, el cual tuvo características inesperadas pero explicables.

Desde el día 22 el ambiente político en torno al Consejo se vio fuertemente influenciado por las declaraciónes de don Fidel, en el sentido de que la Confederación de Trabajadores de México llegaba a su CXI Consejo en condiciones difíciles, por lo que, según dijo, tendría que darse un cambio radical; cambios que se darán en su estrategia, en su actividad, en sus hombres, lo que determinó el inicio de la competencia por la sucesión de don Fidel, quien afirmo que, ahora sí, en 1992 se retiraría.

Otros factores importantes que incidieron en el Consejo fueron, por una parte, que por primera vez en los últimos 13 años el evento no se realizó en la ciudad de México, para ello se trasladó toda la dirigencia hasta Campeche donde, a pesar de estar anunciado el evento para el 24 y 25 de febrero, sólo se celebró el 24, inaugurado el Consejo por la mañana y clausurandolo por la noche.

Lo anterior evidenció la urgencia, sin razón aparente alguna, de terminar lo antes posible, mientras que el hecho de realizar la reunión en esta entidad se interpretó como una muestra de apoyo al gobernador cetemista Abelardo Carrillo Zavala, tan cuestionado por todos los sectores.

Por otra parte, lo más significativo fue la ausencia, por primera vez desde que tenemos memoria, del Presidente de la Repóblica en la inauguración del Consejo.

En representación suya se envió al Lic. Arsenio Farell Cubillas, Secretario de Trabajo y Previsión Social, lo que propició el comentario de un alto dirigente cetemista. "Nos hubieran mandado a Lombardo o Patricio Chirinos, menos a Farell".

Esto resulta por demás interesante ya que por años la presencia presidencial se había considerado como un apoyo a la central y como un refrendo de su alianza con el Estado.

Por ello tenemos que recordar la reunión realizada por la CTM del 26 al 28 de noviembre de 1989 que se denominó "Revolución Mexicana y Modernización" donde la Confederación de Trabajadores de México, por boca de Arturo Romo Gutíerrez, le reclamó personalmente al Ejecutivo Federal el abandono que estaba haciendo de la función rectora del Estado y de los peligros que el modelo de desarrollo de la modernización representaba para la "clase trabajadora".

En esta ocasión el Lic Carlos Salinas de Gortari no pudo contener su enojo, ello representaba una franca oposición a los planteamientos señalaba una franca oposición a los planteamientos señalados en su Primer Informe de Gobierno respecto de la denuncia que hacía del estatismo. Sólo se limitó a contestar que la modernización seguiría avanzando, que respetaría los derechos de los trabajadores y que buscaría una eficiente reforma del Estado.

Si no asistió al Consejo fué porque previó lo que iba a pasar. Jamás le volverian a hacer lo mismo.

En efecto, el CXI Consejo, de entrada, sirvió, ahora por boca de Rigoberto Ochoa Zaragoza, Secretario de Acción Política, para hacer un reclamo en contra del PRI, quien afirmó: "El PRI no está plenamente preparado para las nuevas circunstancias" y le demandó un cambio de estrategias y de tácticas, así como la renovación de sus cuadros; si bien es cierto que el PRI está buscando una transformación no es ni en apariencia la que la CTM quiere.

En este ambiente se presentó el documento denominado Revolución Mexicana y Modernización, efectivamente, derivado de la reunión del mismo nombre a la que antes nos referimos.

Fué presentado por Arturo Romo y dice que la reforma del Estado debe retomar los principios de soberanía y justicia social, sin hacer a un lado su responsabilidad primordialmente rectora, y señala que la rectoría económica del Estado es una condición indispensable para encontrar un modelo eficaz de desarrollo.

Es aquí donde queda de manifiesto el rumbo hacia donde la CTM, fuertemente influenciada por la corriente social-demócrata que encabeza Romo, quiere llevar el proceso de transformación, que es un volver al estatismo, y por ello no duda en condicionar abiertamente su posición respecto del cambio, que más que cambio es caer en las posiciones retardatarias y reaccionarias a las que se refiere don Francisco.

La reunión cetemista es una crítica y un cuestionamiento a la política gubernamental a la altura del más radical sindicato de izquierda y por ello afirma Romo que es necesario implementar un nuevo modelo de desarrollo porque "el actual no genera bienestar, sino miseria", ante lo cual, propone el Secretario de Educación y Comunicación de la CTM, un "Pacto para la Modernización".

Ese pacto, visto desde la perspectiva del nacionalismo-revolucionario que Salvador Carmona Amoróz, transmitió a Arturo Romo y con él a casi toda la CTM, puede representar la vía más rápida hacia el resquebrajamiento de esa central; don Fidel ha reconocido que la CTM "quiéranlo o no" ha perdido unidad y fuerza y que "existe el peligro de que la base pudiera rebasar a sus dirigentes".

Este planteamiento demuestra dos cosas: o don Fidel ha perdido el rumbo político del país o el viejo lobo hace una amenaza encubierta.

Bien es sabido que las bases ya estan rebasando a sus líderes, ejemplos hay muchos. Sin embargo los conflictos derivado de ello no representan un grave riesgo de inestabilidad política.

La advertencia de don Fidel puede ir en el sentido de buscar un clima favorable para negociar con el Estado, ya que si las bases rebasaran en su totalidad a sus líderes, la dirección del Movimiento Obrero se volvería incontrolable.

¿No será entonces que don Fidel está buscando un ambiente político propicio, desde su posición, para negociar y signar un nuevo pacto? . Porque si como dice Touraine, el pacto con el Movimiento Obrero y el Estado es inminente e irrevocable, entonces el "Pacto para la Modernización" podría significar el condicionamiento que la CTM busca para adecuarse a la modernización.

Si analizamos de manera objetiva los conflictos de la Ford y de la Modelo, bien podrían perjudicar más a la modernización salinista que a la misma CTM y este clima de inestabilidad laboral podría ser el más favorable para negociar con el Estado.

El rumbo del movimiento obrero y su alianza con el Estado se enfrenta a dos posiciones y a dos "dones", cada uno con su propio proyecto: uno favoreciendo a la modernización y el otro oponiéndosele y condicionandolo.

Sin embargo, como lo señala Touraine, el movimiento obrero está llegando tarde para incorporarse a los nuevos cambios y mientras siga anclado en el pasado no podrá seguir funcionando como un grupo de presión en un escenario donde los actores se mueven en los límites de lo permitido y lo prohibido.

El Movimiento Obrero ante los Retos del Cambio. A raíz de las políticas modernizadoras que en el país se están implementando y de los cambios del sistema político mexicano, el movimiento obrero del país ha entrado en una fase de recomposición que tiende a establecer nuevos equilibrios de fuerza dentro del propio movimiento obrero.

Dentro de los principales cambios en el sistema político por mencionar sólo algunos, destacan: El ascenso de la nueva clasde política, la recomposición de la familia revolucionaria y el rompimiento del cardenismo, la aparición de la Corriente Crítica, el nuevo equilibrio de fuerzas políticas en el país que se manifestó en las elecciones del 6 de julio de 1988, y, desde luego, el fuerte golpe sufrido por el corporativismo sindical en esas elecciones; todo ello ha impactado a la relación Estado-Movimiento Obrero.

La política modernizadora que el gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari ha implementado, también ha tenido repercusiones importantes, dado que en el terreno político y en el laboral se estan buscando nuevos equilibrios que eliminen los obstáculos a la modernización que nuestro país requiere, a fin de insertarse dentro de los importantes cambios políticos, económicos y tecnológicos que en el mundo se están suscitando.

Entre las principales políticas estabilizadoras tendientes a establecer un nuevo pacto social con el movimiento obrero y a permitir el establecimiento de nuevas relaciones laborales para adecuarlas a los presentes retos económicos, podemos mencionar: La democratización de esas agrupaciones; la decisión aún no lograda de la reforma del Estado y del partido oficial restando poder a los sectores; la desincorporación y saneamiento de las empresas estatales (lo que repercute en las relaciones laborales de las mismas); la flexibilización de los contratos colectivos de trabajo y de las normas laborales, y la pretendida reforma a la Ley Federal del Trabajo.

Todas estas políticas modernizadoras y la resolución que han tenido los diferentes conflictos sindicales suscitados en la actual administración, han impactado en el movimiento obrero, de tal forma que ahora asistimos a una nueva recomposición de fuerzas dentro del Congreso del Trabajo y fuera de él.

J.         Corrientes al interior del Congreso del Trabajo.

 A riesgo de parecer simplista y esquemático pero con la intención de facilitar el análisis, podríamos decir que en este momento dentro del Congreso del Trabajo podemos encontrar cuatro grandes bloques, en los que, desde luego, no entrarían todas las organizaciones.

1.         Los Negociadores

El primero de ellos lo constituye una corriente que denominaríamos negociadora y que está integrada por organizaciones que tradicionalmente han sido colaboradores de los diferentes gobiernos postrevolucionarios y que apoyarán las políticas de modernización.

Algunas de ellas se han visto favorecidas con el apoyo del Estado y con los contingentes que han salido de la CTM. Entre estas organizaciones se encuentran: La Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, la Confederación Regional Obrero Mexicana, Confederación Revolucionaria de Trabajadores y el Sindicato del INFONAVIT. Por ello no es casual que la terna para suceder al actual presidente del Congreso del Trabajo la formen Mario Suárez de la CRT, Cuauhtemoc Ignacio Paleta de la CROM y Rafael Rivapalacio, del Sindicato del INFONAVIT.

2.         Los Dinosaurios.

El segundo bloque está integrado por los denominados "dinosaurios" del sindicalismo y por la corriente lombardista de la CTM.

Las organizaciones que entrarían dentro de esta clasificación se han opuesto sistemáticamente a abandonar sus posiciones de poder, a cualquier cambio significativo dentro del Congreso del Trabajo y a las medidas de modernización económica y política.

Dentro de esas organizaciones destacan la CTM, que ha pugnado por un nuevo pacto social entre el Estado y el movimiento obrero a fín de instaurar un modelo de desarrollo basado en el nacionalismo revolucionario y la social-democracia, es decir, por un modelo económico y político que através de la vía no capitalista de desarrollo se conduzca a nuestro país al estatismo y desde luego privilegie al sector obrero por encima de cualquier otro.

También podemos encontrar a la Federación Sindical de Trabajadores al Servicio del Estado, dirigida por José de Jesús Lozano Contreras, que ha tenido un gris desempeño en su cargo y apoyando junto con Lorenzo Duarte a Fidel Velazquez para que dirija nuevamente el Congreso del Trabajo.

Cabe aclarar que dentro de las FSTSE existen organizaciones como el Sindicato del ISSSTE, que dirige Juan Diaz Aguirre que se ha manifestado por la adopción de cambios importantes dentro del Congreso del Trabajo y de la misma FSTSE, a fin de hacerlos más democráticos, participativos, y que cumplan con sus funciones de representación y de fuerza de los trabajadores.

Un organismo más que podríamos encuadrar dentro de este bloque es el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros que dirige el actual presidente del Congreso del Trabajo, Lorenzo Duarte.

Este sindicato atraviesa actualmente por un conflicto interno dirigido por la izquierda pero que tiene como origen la falta de pago de una parte del aumento salarial, que no se ha hecho efectivo a los trabajadores por las malas gestiones de la dirigencia nacional.

3.         Los Modernizadores.

El tercer bloque del Congreso del Trabajo está integrado por los sindicatos cuyos líderes son considerados como "modernizadores", es decir, como impulsores de una renovación del máximo organismo obrero y por adoptar las políticas de modernización del Presidente Carlos Salinas de Gortari, aceptando la flexibilización de las relaciones laborales pero salvaguardando, lo más posible, el empleo y las conquistas de los trabajadores.

Los sindicatos de esta corriente son los que estan impulsando, a pesar de la negativa de los "dinosaurios", la creación de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Empresas y Bienes y Servicios Públicos (FSEBSP), organismo que de consolidarse se convertiría en un nuevo bloque de poder que equilibraría las fuerzas políticas dentro del Congreso del Trabajo al restarle fuerza a la CTM.

Los sindicatos afiliados a dicha Federación son: Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA), la Alianza de Tranviarios de México y los Técnicos y Manuales (ATMTM).

Es posible que se pudieran afiliar a esta Federación el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN), con lo que quedarían definidas dos corrientes dentro de la misma Federación, una modernización encabezada por Francisco Hernández Juárez, líder de los telefonistas y Jorge Sánchez, de los electricistas, y otra de izquierda encabezada por Antonio Durán, Secretario del Exterior del SME y por los nucleares.

4.         La Izquierda.

Finalmente, el cuarto bloque dentro del Congreso del Trabajo está formado por organismos de tendencia socialista, quienes se han opuesto a la modernización del Presidente de la República, han pugnado por la adopción de cambios dentro del organismo cúpula obrero y han establecido alianzas con la izquierda que no pertenece al Congreso del Trabajo.

Entre ellos destacan la corriente encabezada por Antonio Durán, Secretario del Exterior del SME, el SUTIN y la Confederación Obrero Revolucionaria (COR) que dirige José de Jesús Pérez, la cual durante el pasado conflicto de la Ford demandó la titularidad del contrato colectivo de trabajo a la CTM.

Estas organizaciones, a raiz del problema de la Cervecería Modelo, constituyeron el 25 de marzo de 1990 el "Frente Sindical Unitario en Defensa de los Trabajadores y la Constitución" (FSUDTC), en el que, además, se agrupan el Frente Nacional de Abogados Democráticos, el Sindicato de Distribuidora CONASUPO, la Sección de Plásticos Automotrices del Sindicato de DINA, disidentes del Sindicato del IMSS, del Sindicato de la Coca Cola, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, (STUNAM) el Sindicato Independiente de trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) y el Sindicato Unico de Trabajadores Universitarios (SUNTU).

A este respecto tenemos que precisar que la creación del Frente Sindical Unitario en Defensa de los Trabajadores y la Constitución (FSUDTC), parece ser la perfección de crear una nueva instancia de coordinación que le permita a la izquierda articular un movimiento efectivo en el frente sindical, sobre todo ante la inminente desaparición y fracaso de la Mesa de Concertación Sindical después que la abandonaron el SME y el SUTIN.

Sin embargo, es nuevamente una organización del Congreso del Trabajo la que sirve de catalizador para la izquierda sindical, es el caso de la Confederación Obrera Revolucionaria (COR), quien esta encabezando un nuevo frente a propósito de los conflictos de la Ford-cuautitlán y en la Cervecería Modelo, lo que nos deja entrever una COR reactivada y revitalizada, desempeñando un papel significativo sobre todo porque en los últimos tiempos había sido una organización muy castigada por el gobierno y marginada por las agrupaciones poderosas dentro del Congreso del Trabajo.

Finalmente debemos destacar la estrategia que tanto la CTM como la Izquierda han dejado vislumbrar a raíz de los conflictos en Ford Motor Company y de la Cervecería Modelo. La primera, el dejar estallar los conflictos para negociar desde una posición de fuerza las políticas de modernización con el Estado y, la segunda, en alianza con el movimiento urbano popular y los grupos cristiano-socialistas, para agitar el movimiento obrero y generar inestabilidad y así ganar influencia para oponerse a la modernización del país.[1][1]

Finalmente respecto a las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, consideramos que deberá “ser consecuencia del consenso de las partes, sin permitir una visión unilateral de cada una de ellas” como ha quedado establecido, en el Primer Foro Empresarial de la Organización Internacional del Trabajo realizado el 9 de noviembre de 1966 en Ginebra, Suiza. Y deberá tender a regularse por los siguientes principios básicos:

1              Revalorar el trabajo humano y reconocer que el trabajo tiene un contenido ético, por el cual debe ser promovido y respetado, es decir, el trabajo no debe ser solamente un método de subsistencia sino un método de realización personal.

2              Propiciar niveles de remuneración justos y equitativos que fomenten la productividad y la competitividad, sabedores de que el trabajo es bueno, por lo que el trabajo bien hecho perfecciona a la persona.

3              Promover el cuidado del medio ambiente en los centros de trabajo.

4              Estimular la creación de empleos y preservar los ya existentes.

5              Consolidar el diálogo y la concertación como método para que las relaciones obrero-patronales se desarrollen en clima de armonía.

6              Promover el pleno cumplimiento de los derechos contractuales con responsabilidad y mutuo respeto, conscientes de que el trabajo es fuente de derechos y obligaciones.

7              Dirimir las controversias ante los órganos jurisdiccionales encargados de impartir la justicia laboral.

8              Combatir la corrupción sindical y empresarial.


[1][1]          Esteve Díaz Hugo. Las Corrientes Sindicales en México, Instituto de Proposiciones Estratégicas A.C. 1ª Edición, México, 1990. pp. 140‑158.

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