EL SINDICALSIMO EN MEXICO parte 2

V. LA CONFEDERACIÓN GENERAL DE OBREROS Y CAMPESINOS DE MÉXICO

 

La Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM), fue otro intento de unificación del sector laboral, dirigida por Vicente Lombardo Toledano, en opinión de Severo Iglesias: "no representó un cambio en la conciencia del movimiento obrero".41 En junio de 1933 se reunieron en el Distrito Federal, una serie de organizaciones obreras independientes para firmar un pacto de unificación. Tal reunión explicaba la carencia de unidad obrera, por falta de ideología y conciencia de clase. Para octubre, se convocó un congreso obrero, en el cual se constituyó la CGOCM, que habría "de sacar al movimiento de la crisis".42

Lombardo Toledano rompe definitivamente con Morones y la CROM, el 23 de julio de 1932. Durante una asamblea de la Unión Linotipográfica, Lombardo pronuncia un discurso en el que señala las desviaciones derechistas de Morones y sus seguidores. El discurso: El camino está a la izquierda, provocó que Morones respondiera acusándolo de propagar ideas exóticas. Esto hizo inminente el rompimiento definitivo entre ambos personajes y culminó con la salida de Lombardo de la CROM. La nueva central o CROM depurada, como le llamaron algunos, había de estar constituida por las federaciones regionales de obreros y campesinos que se formarían en cada estado de la República. A pesar de su corta vida, la CGOCM hizo una labor importante. Fue un intento más o menos exitoso de reorganizar a los trabajadores que se encontraban dispersos. No se conoce con exactitud el número de miembros que militaron en ella.

Es un hecho bastante conocido que el movimiento obrero llegó a la etapa cardenista dividido, pero independiente del Estado, pues, salvo la Cámara Nacional del Trabajo, que intentó formarse como organización obrera con la protección de Abelardo L. Rodríguez, el resto de las organizaciones estaban libres de la tutela estatal; unas, porque les parecía la línea correcta -tales como la CGOCM-, otras ligadas al Partido Comunista Mexicano -como la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM) y los grandes sindicatos electricistas, mineros y ferrocarrileros- y otros organismos, como la CROM y, en menor medida, la CGT eran independientes, no porque así lo desearan, sino debido a que el Estado los rechazaba como posibles aliados.

Poco tiempo después cambiaron las cosas. Durante el primer año de gobierno del general Cárdenas, en 1935, estas organizaciones modificaron sus criterios a raíz de que el hombre fuerte de la revolución iniciara sus ataques contra Cárdenas, "acusándolo de sostener una política socializante y de ser incapaz de mantener el control de la clase obrera".43

Ante las declaraciones de Calles, realizadas en junio de 1935, el Sindicato Mexicano de Electricistas invitó a todas las organizaciones obreras a discutir la posición que el movimiento, en su conjunto, debería adoptar frente a esas declaraciones. Se inició así, el proceso de unificación del movimiento obrero mexicano y, a su vez, la alianza con el general Cárdenas. Sólo quedaron fuera del proceso unificador la CROM y la CGT, que continuaban fieles al callismo. El llamado del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se concretó el 15 de junio de 1935, en la formación del Comité Nacional de Defensa Proletaria.

Esta respuesta inmediata de las masas populares, que se agruparon rápidamente para formar bastión compacto y poderoso por su solidaridad y por el número de sus militantes, constituyó para el general Cárdenas, en ese momento histórico, "un amplio respaldo, reorganizó el gabinete y el general Calles, que durante más de diez años había sido omnipotente en la política mexicana, tuvo que abandonar el país, en junio de 1935".44

La función histórica de la CGOCM, aunque breve en su existencia, marcó un momento definitivo en la unificación del proletariado mexicano, dando paso pocos días después de la disolución de la misma, al nacimiento de la creación de una central única: la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

El 21 de febrero de 1936, casi simultáneamente a la celebración del Congreso Constituyente de la CTM, El Universal publicaba que había quedado disuelta el 20 de febrero de 1936, la CGOCM "en cumplimiento con el pacto solidario firmado en el Comité Nacional de Defensa Proletaria, para constituir la Central Única Obrera y Campesina de la República Mexicana".45

Aunque hubo estupor en la asamblea por tal noticia, aquélla resolvió que quedaba disuelta la CGOCM y la propuesta fue aprobada en silencio a las 14:00 horas, ese 20 de febrero, al terminar su segundo Congreso Ordinario.

Para Severo Iglesias, en realidad "la CGOCM fue un organismo de lucha contra el callismo a favor de Cárdenas y no de los obreros revolucionarios".46

La CGOCM celebró su primer Congreso en diciembre de 1935, ya bajo la presidencia de Cárdenas, el segundo, según veremos, fue el último, debido a que en él se disolvió para dar paso a la fundación de la Confederación de Trabajadores de México.

La CGOCM es, prácticamente, un organismo de transición entre dos momentos cruciales del movimiento obrero:

…el primero con la desintegración de las dos centrales más importantes emanadas de la Casa del Obrero Mundial, la CROM y la CGT y, el segundo, la incorporación de los trabajadores al Estado, a través de una central más sólidamente constituida, como ha sido demostrado a lo largo de cincuenta años… la CTM.47

Sin duda alguna, esta central del movimiento obrero tiene entre los aspectos relevantes de su existencia, la formación del Comité Nacional de Defensa Proletaria, en el que participan, prácticamente, todas las organizaciones sindicales más importantes que la integran. Se reúnen los días 12, 13, 14 y 15 de junio de 1935, las siguientes agrupaciones: Alianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S.A., Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, Sindicato de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana y Sindicato Mexicano de Electricistas.

Todas estas organizaciones de trabajadores acordaron de plena conformidad celebrar un pacto de solidaridad, señalando en su base primera que, en virtud de la "necesidad imperiosa de que el movimiento obrero y campesino se unifique".48 Debido a la situación tan crítica por la que atravesaba el proletariado en México, las agrupaciones que suscribieron este pacto, acordaron constituir un Comité Nacional de Defensa Proletaria. Este Comité procuraría armonizar los intereses de las agrupaciones en pugna, con el fin de resolverlas, mirando siempre por la unificación de los trabajadores; esto no implicaba de manera alguna que se pretendiera intervenir en la autonomía de las agrupaciones pactantes. Las agrupaciones que suscribieron este pacto se obligaban -en el momento mismo en que aparecieran en el país manifestaciones de carácter fascista o de cualquier otra índole, que pusieran en peligro la vida de las agrupaciones obreras o campesinas de la República o los derechos fundamentales de la clase trabajadora, tales como derecho de huelga, derecho de libre asociación, derecho de libre expresión del pensamiento revolucionario, derecho de manifestación pública, etcétera- a ir a la huelga general cuando así lo determinara el Comité Nacional. Las agrupaciones pactantes declaraban, en la base séptima del pacto, que estaban en contra de la colaboración con la clase capitalista y que ajustarían sus actos a una táctica eminentemente revolucionaria, bajo el principio de una lucha de clases. Firmaron este pacto y el acta de conformidad las agrupaciones ya señaladas, a las diecinueve horas del día 15 de junio de 1935.

VI. LA CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE MÉXICO

 

Posteriormente, el 21 de febrero de 1936, se inauguraron los trabajos previos del Congreso Nacional de Unificación, presididos por el Comité Nacional de Defensa Proletaria. La orden del día fue:

I. Saludo a los congresistas por un miembro del Comité Nacional de Defensa Proletaria.

II. Informe de la gestión realizada por el Comité Nacional de Defensa Proletaria, que rendirá el encargo de correspondencia y acuerdos del mismo.

III. Exposición de la situación del proletariado del país, por el camarada Vicente Lombardo Toledano.

IV. Nombramiento de las comisiones dictaminadoras de credenciales, discutiendo las planillas presentadas por el Comité Nacional de Defensa Proletaria.

El señor Pardo, representante del Sindicato de los Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, fue el encargado de dar el saludo a los congresistas; expresó que los trabajos preliminares de unificación fueron llevados a cabo por las diversas centrales que formaban los núcleos principales de trabajadores de la República; que se habían celebrado reuniones durante todas las semanas desde hacía un año, para poder lograr la unificación total de las ideas que tenían dispersas y que, sin embargo, convergían en un mismo punto: "la unificación de los trabajadores de la República mexicana".49

Después del saludo de los congresistas y del desahogo del segundo punto de la orden del día, hizo uso de la palabra Vicente Lombardo Toledano y, durante su intervención, realizó un balance de la situación del país y de las condiciones de trabajo prevalecientes en esa época, arrancando numerosos aplausos de los asambleístas por su encendido discurso, que concluyó diciendo:

Hemos venido aquí, como se ha dicho ya de sobra y, como todo el mundo debe sentirlo, sin prejuicios, sin reservas mentales, sin propósitos innobles; hemos venido a laborar aquí para el porvenir más que para el presente; en consecuencia, debemos realizar un pacto de honor ahora mismo, todos los delegados, para que nadie salga de aquí sin haber constituido antes con su contingente y con su convicción, la Central Proletaria Única de México. Pónganse de pie, camaradas (El Congreso se pone de pie) ¡Viva la Confederación de Trabajadores de México!50

El 22 de febrero de 1936, Breña Alvirez abrió la sesión, de acuerdo con la orden del día:

I. Lectura del acta de la sesión anterior.

II. Lectura de correspondencia urgente y saludos.

III. Elección de la Mesa Directiva del Congreso.

IV. Toma de posesión de la Mesa Directiva del Congreso y declaración de instalación de la misma.

V. Nombramiento de las comisiones dictaminadoras, a saber: primera, de estatutos; segunda, de problemas obreros; tercera, de problemas campesinos.

En esta sesión se recibieron saludos de los trabajadores cubanos a través del delegado C. Fernández y el de los colombianos por conducto de Julio Ramírez.

En la tercera sesión, del día 23 de febrero de 1936, la orden del día fue:

I. Lectura del acta de la sesión anterior.

II. Correspondencia e informaciones.

III. Dictámenes de las comisiones Primera y Segunda de credenciales y de las tres comisiones de proyectos, en su orden de importancia.

En la sesión de clausura, del 24 de febrero de 1936, con la siguiente orden del día:

I. Lectura del acta.

II. Lectura de correspondencia.

III. Dictámenes de comisiones.

IV. Elección del Comité Ejecutivo de la nueva central y toma de posesión del mismo.

V. Clausura del Congreso. En esta sesión se discutieron y aprobaron los estatutos de la Nueva Central Única de Trabajadores de México. A las trece horas del día 24 de febrero de 1936, el Congreso Constituyente de la Central Única de Trabajadores de México, declaró creada y establecida la única central de trabajadores del campo y de la ciudad, de la República Mexicana: la Confederación de Trabajadores de México.

Resultó electo secretario el general Vicente Lombardo Toledano, junto con los siguientes integrantes de la mesa directiva: Juan Gutiérrez, Fidel Velázquez, Carlos Samaniego, Pedro A. Morales, Francisco Zamora y Miguel Ángel Velasco. Acto continuo. Lombardo Toledano dirigió un discurso a los congresistas, en el que expresaba que "éste era un gran día para México; se crea al fin la primera Central de Trabajadores de la República".51

Los estatutos de la CTM, en su declaración de principios y objetivo de la Confederación y de sus tácticas de lucha, expresan, entre otras cosas, que:

El proletariado de México luchará fundamentalmente por la total abolición del régimen capitalista… que la guerra imperialista y el fascismo significan terror y empeoramiento general de las condiciones de vida del proletariado. Contra ellos luchará con todas sus fuerzas. También por obtener el pleno goce del derecho de huelga, de asociación sindical, de reunión y manifestación pública y el de propaganda escrita y verbal. Por la reducción de la jornada de trabajo, la desocupación de los trabajadores. Contra el servicio militar obligatorio. Contra todos los credos religiosos. Preconiza como táctica de lucha el empleo de las armas del sindicalismo revolucionario, que consiste en la acción directa de los trabajadores en sus disputas económicas con la clase capitalista, etcétera.52

En el artículo 20 de los estatutos se expresa que la CTM adopta como doctrina la lucha de clases; pues el lema de la Confederación es: por una sociedad sin clases, donde refleja una clara influencia de la tesis marxista.

Ya apunté la vinculación de esta central obrera con el régimen del general Cárdenas, circunstancia que trajo como consecuencia el favor del gobierno en "donativos pecuniarios, completas garantías para la actividad sindical, persecución de enemigos de la CTM, etcétera".53

El gobierno no escatimó los medios para que la CTM lograse la dictadura sindical; sin embargo, no por ello consiguió esta gran central obrera la hegemonía anhelada. Los medios de coacción directa o indirecta no fueron lo suficientemente idóneos para anular a las organizaciones contrarias o para hacerlas entrar al círculo cetemista. Entre los ambiciosos planes de esta organización estuvo el de haber querido organizar en México el Frente Popular, al igual que funcionaba en Francia, durante el régimen de León Blum. Este intento es una prueba más de la raigambre marxista-leninista de la central fundada por Lombardo Toledano. Esta idea de la formación de los frentes populares partió "de las conclusiones del VII Congreso de la Internacional Comunista celebrado en agosto de 1935 en Moscú".54

En este Congreso también se propuso la unidad de acción en todos los campos, la creación de centrales únicas en cada país y de centrales internacionales igualmente únicas. Además, se expresó que el éxito de toda lucha del proletariado iba íntimamente unido a la creación de la alianza con el campesino trabajador y con las masas más importantes de la pequeña burguesía urbana. De acuerdo con estos lineamientos, la CTM convocó a los principales organismos obreros y campesinos y a los partidos políticos para formar el Frente Popular Mexicano. La Confederación Nacional Campesina, la Confederación General de Trabajadores, la Confederación Regional Obrera Mexicana, fueron invitadas, así como el Partido Comunista Mexicano (PCM) y el PNR, este último, árbitro único de la vida política del país.

Las pugnas intergremiales y el inevitable choque de ideologías e intereses hicieron que fracasara el intento del Frente Popular Mexicano.

La decisión de la CTM a participar en las elecciones fue "criticada por los miembros del PCM, que pertenecían al Comité Nacional de la Confederación, lo mismo que por algunos sindicatos que veían en esta decisión el regreso a los errores que había cometido la CROM".55

Esta alianza con el gobierno por medio de su vinculación con el PNR para participar en las elecciones para diputados en 1937, significaba para el partido oficial la posibilidad de contar con las bases populares, de las cuales carecía, y, a su vez, limitaba la posición de los callistas que dentro del partido constituían un sector muy importante. Con esta actitud, Vicente Lombardo Toledano fortaleció su posición dentro del gobierno, aunque también el movimiento obrero lombardista perdía autonomía frente al Estado, ganando terreno a los comunistas. Durante la realización del V Consejo Nacional, en mayo de 1937, la CTM sufrió la pugna entre los comunistas y los fidelistas y provocó el enfrentamiento con el mismo grupo que se opondría a la participación electoral. El resultado de este conflicto fue que los sindicatos controlados por los comunistas y otros que se oponían a las burdas maniobras de Fidel Velázquez, abandonaran la CTM. Esta crisis significaba, para Lombardo, la pérdida del control del movimiento; por lo tanto, su alianza con los cardenistas era indispensable para conservar su liderazgo. Pese a los deseos "unificadores" de Lombardo, las crisis de la CTM de 1936 y 1937 tuvieron repercusiones en la unidad lograda por la Confederación, pues el sindicato minero abandonó la CTM y, en 1937, el Sindicato Mexicano de Electricistas, así como el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, hicieron lo mismo. Los petroleros no abandonaron la CTM, debido a la proximidad de la huelga contra las compañías petroleras que los obligaba a mantener su relación con la CTM y con ello asegurar su apoyo. Así pues, la posición del PNR -fortalecido con el pacto electoral- tiene como consecuencia no aceptar ser incluido en el Frente Popular, en igualdad de condiciones con otras organizaciones sindicales y con el PCM. El 18 de diciembre de 1937, el presidente dirigió un manifiesto a la nación sobre la transformación del PNR "poniendo fin al proyecto comunista y lombardista de formar un frente bajo su dirección".56

En marzo de 1938, pocos días después de la expropiación petrolera, se celebró la Convención Constituyente del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), el cual quedó formado por cuatro sectores: el obrero, el campesino, el popular y el militar. En el sector obrero participaron la CTM, la CROM, la CGT, el SME y otros; es decir, la CTM tuvo que compartir su posición con organizaciones que le eran opuestas, como la CROM y la CGT, así como los sindicatos independientes de la industria. El frente popular quedaba finalmente constituido a la mexicana, sin embargo, estaba muy lejos de asemejarse a las ideas primeras que sus precursores habían propuesto.

Es necesario destacar que estos sectores no eran homogéneos ni mantenían una dirección única; por el contrario, cada organización mantenía su independencia y era autónoma para definir su política gremial; el pacto se centraba en el compromiso de no interferencia entre los sectores y en que ninguna de las organizaciones participantes haría política fuera del partido. Su creación es el logro del frente popular bajo el liderazgo del Estado. Así, las organizaciones obreras, principalmente la CTM, ligaron su suerte a la del gobierno cardenista y a la de los gobiernos posteriores. A pesar de que la CTM había nacido, como se sabe, con independencia del Estado, ahora pasaba a formar parte de él. Sin embargo, al recibir al presidente Lázaro Cárdenas, en el Primer Congreso Ordinario de la CTM, el 22 de febrero de 1938, el secretario general pronunció estas palabras: "somos una organización independiente del gobierno, autónoma y, ni usted querría un proletariado sometido a la dirección del gobierno ni nosotros querríamos un jefe de gobierno que no estuviera sometido más que a la voluntad del pueblo de México".57

Es importante recordar algunas actuaciones destacadas de la CTM dentro del movimiento sindical del país, entre ellas: la huelga de los trabajadores electricistas contra la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S.A. (Mexican Ligth and Power Company), declarada por los trabajadores pertenecientes al Sindicato Mexicano de Electricistas. La CTM logró previamente el apoyo de las masas trabajadoras y de algunos sectores de la burguesía nacional, cuyos intereses se oponían a esa empresa perteneciente a un poderoso monopolio extranjero. El éxito de la huelga fue completo.

También es sobresaliente la participación de esta central en la huelga de los obreros agrícolas de la región denominada La Laguna, de los estados de Coahuila y Durango, contra los hacendados de la comarca, por negarse a firmar un solo contrato colectivo, nivelando los salarios y las prestaciones de los trabajadores. Es relevante la participación que esta organización obrera tuvo en el conflicto de las empresas petroleras: la Standard Oil y la Royal Duch Shell, dos grandes monopolios internacionales del petróleo. Estas empresas se negaron rotundamente a aceptar el pliego de peticiones que el sindicato había formulado. Se hizo entonces el emplazamiento a huelga, señalando una fecha que permitiera el examen cuidadoso del problema y la discusión de la línea a seguir para resolver el problema satisfactoriamente.

La huelga estalló el 28 de mayo de 1937. Hubo un ofrecimiento que no satisfizo ni al sindicato ni a la CTM. El siguiente paso fue el levantamiento de la huelga por los trabajadores para plantear -siguiendo el procedimiento señalado por la ley de la materia- un "conflicto de orden económico" ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. El propósito de esta medida era permitir al gobierno el examen del estado financiero de las empresas, revisando sus libros y documentos, lo que serviría de base para el fallo del tribunal del trabajo. La investigación se realizó minuciosamente. En el mes de agosto, la comisión de peritos informó que las empresas estaban perfectamente capacitadas para acceder a las demandas del sindicato. El 11 de noviembre, las compañías declararon a la prensa: "nos rehusamos a aceptar la decisión del tribunal del trabajo, si está concebida en los términos que señalan los peritos nombrados por el gobierno o se nos impone algo más de lo que hemos ofrecido conceder".

La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje dictó su laudo el 18 de diciembre, fundándose en el dictamen rendido por los peritos. Contra la determinación de la Junta, las empresas recurrieron al amparo de la justicia federal. El día 1o. de marzo de 1938, la Suprema Corte de Justicia de la Nación negó el amparo a las empresas y confirmó la validez del laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. Las empresas petroleras se negaron a obedecer la sentencia de la Corte, que de acuerdo con la Constitución es un fallo inapelable para todas las personas que habitan o tienen intereses en el territorio nacional. La CTM y el sindicato petrolero resolvieron acudir a la Junta para dar por rescindidos los contratos de trabajo, de acuerdo con el derecho que la ley les otorga, con el fin de que el gobierno expropiara los bienes de las empresas y nacionalizara la industria del petróleo. La decisión la tomó el presidente Lázaro Cárdenas, el 18 de marzo de 1938.

No obstante, los espacios de participación política concedidos por el gobierno cardenista a la CTM le restó la posibilidad de organizar al sector agrícola. En febrero de 1936, anunciaba Cárdenas que "la organización agraria estaría a cargo del gobierno y que la CTM no debería intervenir. En agosto de 1938 se funda la Confederación Nacional Campesina (CNC)".58

A finales de diciembre y principios de enero de 1939, se iniciaron las manifestaciones de simpatía a favor de Ávila Camacho, como candidato a la presidencia de la República, y el 17 de enero renunciaron a sus puestos en el gabinete: Ávila Camacho, Sánchez Tapia y Múgica, abriendo definitivamente la contienda política dentro de las filas del partido oficial. Se mencionó a Lombardo como candidato también, pero su candidatura fue vetada por el sector militar del PRM. Aunque Lombardo negó su intención de ser candidato, en ocasión de la celebración del Consejo Nacional Extraordinario de la CTM, celebrado del 20-23 de febrero de 1939, expresó:

Cuanto darían los políticos desplazados de la escena mexicana y muchos miembros de la burguesía nacional y todos los fascistas que en México viven, porque cometiéramos el error de postular a Lombardo Toledano a la presidencia de la República… entonces perdería mi papel de secretario general de la CTM y mi calidad de militante del proletariado internacional, para convertirme en un vulgar y advenedizo provocador de la rebelión de México.59

Como es sabido, a Lombardo le gustaba discursear, y en este momento la ocasión le era propicia para justificar su actitud ante la clase trabajadores y sus simpatizantes; sin embargo, la realidad era otra, pues de antemano había sido descartada la posibilidad de su candidatura.

El desplazamiento de Lombardo o su no participación por la candidatura presidencial dejó al movimiento obrero sin candidato propio.

Como se sabe, Lombardo fue un líder muy importante en el movimiento obrero mexicano y un intelectual distinguido que, a pesar de su arraigo y carisma con la clase trabajadora, era un hombre "intelectual, más propio para la ideología que para la acción".60

A este respecto, Rosendo Salazar expresa que "Vicente Lombardo Toledano es inconmesurable en el decir y en el configurar, pues su oratoria hay que seguirla con espíritu de sacrificio".61 Sin embargo, incurriría en incongruencias y contradicciones, en el decir y el hacer durante su larga carrera de liderazgo sindical.

El propio Lombardo da su versión personal de la escisión del Comité del Partido Comunista Mexicano con la CTM, cuando ésta reemplazó a tres de los secretarios que simpatizaban con el Partido Comunista, Lombardo propuso a Miguel Velasco; después, Valentín Campa, ante la amenaza de la escisión, dijo que la candidatura era retirada. En medio de las protestas de los asambleístas se suspendió la reunión y "los comunistas convinieron en cederle a Fidel Velázquez la codiciada Secretaría".62

Crecieron las dificultades y Lombardo se separó del grupo cetemista. Veamos la versión de Lombardo: "Se habrían de derivar más tarde graves dificultades a la CTM a partir, principalmente [según él] de su renuncia".63

El decenio de 1940-1950 en México, fue fecundo en acontecimientos tanto internos como externos, que determinaron una serie de cambios de orden económico y social. La Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, las consecuencias de la crisis de la posguerra -no obstante que nuestro país tuvo una participación incipiente- tuvieron influencia a nivel mundial, en unos países más que en otros. El periodo presidencial del general Manuel Ávila Camacho (1940-1946) coincide con este conflicto bélico mundial y el del licenciado Miguel Alemán, con la época de la posguerra.

El hundimiento de naves mexicanas, ocasionado por submarinos pertenecientes a las potencias del eje Berlín-Roma-Tokio, determinó la entrada de México en el conflicto bélico, en junio de 1942, se decretó el estado de guerra y México quedó colocado en el grupo de naciones aliadas a cuya cabeza se encontraba Estados Unidos.

A partir de que Vicente Lombardo Toledano renunció a la Secretaría General de la CTM, en febrero de 1941, asumió la presidencia de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL). El general Ávila Camacho auspició y apoyó la creación de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), en febrero de 1946, esta organización fue un soporte político del Estado, capaz de neutralizar la acción de los extremos. A partir de ese momento esta agrupación:

Empezó a cumplir sus funciones desde el proceso de selección de candidatos para diputados del PRM que habrían de participar en la elección del 1o. de julio de 1943. La CNOP nominó cincuenta y seis candidatos, la CNC cuarenta y tres y la CTM veinticuatro. De esta manera, el presidente logró crear un grupo que comandara en el PRM y en el Congreso de la Unión.64

La disposición reiterada de la CTM y de la CROM para lograr la unidad de la clase obrera y de ésta con los sectores antifascistas, permitió al general Ávila Camacho sugerir a los trabajadores que desfilaran unidos el 1o. de mayo de 1942. Aprovechando la aparente unidad, el primer magistrado pronunció un discurso, en el que destacaba la necesidad de la unidad nacional. Este discurso tuvo buena acogida entre los líderes obreros, por lo que, dentro de un ambiente totalmente favorable, el secretario del Trabajo citó a una reunión de las organizaciones obreras, con la finalidad de lograr la unión de todas ellas. En esta reunión se proponía:

1) La liquidación definitiva o la suspensión de toda pugna intergremial por motivos ideológicos o por conflictos de trabajo, para someter las diferencias a la Secretaría del Trabajo.

2) Cooperación decidida en la batalla de la producción para elevar la cantidad y calidad, robustecer la industria nacional y lograr la verdadera independencia económica de México.

3) No recurrir a la huelga o a conflictos colectivos de trabajo, sino en casos extremos e incluso en estos casos, pedir el arbitraje del presidente de la República, a fin de terminar rápidamente el litigio y no entorpecer el ritmo de la vida económica del país.

Después de varios días de discusiones, en junio de 1942, fue firmado el Pacto de Unidad de los obreros suscritos por la CTM, la CROM, la CGT, el Sindicato Mexicano de Electricistas y las nuevas centrales obreras: Confederación Proletaria Nacional y Confederación de Obreros y Campesinos de México. Casi simultáneamente, el secretario del Trabajo citó a las organizaciones patronales: CONCAMIN, CONCANACO, COPARMEX, la Asociación de Banqueros y las Cámaras de la Industria Textil, del Azúcar y del Hule, para pedirles su cooperación en la disminución de los conflictos obrero-patronales, estimular la producción y firmar un pacto obrero-industrial que asegurara dicho compromiso. La CTM aprovechó la ocasión para exponer lo que esperaba de los patronos, se mencionó el estricto cumplimiento de los contratos de trabajo, la suspensión de los reajustes de personal y cierres de empresas, sin previo acuerdo de los sindicatos, y la participación de las comisiones tripartitas para el estudio de las empresas. Esta propuesta encontró en los patronos un rechazo total y así se lo hicieron saber al presidente de la República, el 11 de junio, por medio de un comunicado, en el que -después de aceptar el principio y la necesidad de la unidad- afirmaban que la pretensión de uno de los sectores de imponer condiciones al otro "les parecía antipatriótico, divisionista y, a su juicio, injustificable".65 En consecuencia, propusieron un acuerdo único, en el cual, los sectores se comprometieran a poner sus esfuerzos al servicio de la patria y a conservar la unión dentro de los preceptos de la ley y de las normas contractuales; es decir, pidieron dejar las cosas como estaban. Desde luego, las organizaciones obreras rechazaron unánimemente la proposición patronal. Fidel Velázquez acusó a los patronos de buscar la desarticulación del movimiento obrero. Más tarde, el 18 de junio, durante la celebración del XIX Congreso de la CTM, ésta amenazó indirectamente con romper el pacto y la tregua, si los patronos se mostraban intransigentes en los conflictos obrero-patronales. La respuesta de los patronos no se hizo esperar; el 26 de junio, en una reunión celebrada con el presidente, propusieron a Ávila Camacho una alternativa a la formación del pacto, que consistía en su compromiso de crear el Consejo Nacional Patronal, para cooperar al incremento de la producción y para la defensa de la nación y el cumplimiento de los compromisos internacionales de México. El presidente aceptó la propuesta patronal, y dejó de lado el proyecto sobre la Comisión Trilateral y afirmó la conveniencia de la organización separada de cada sector, reservando para el Estado la regulación de la lucha entre los factores de la producción. El Consejo Nacional Patronal se creó el 3 de julio y su presidente fue Aarón Sáenz, también presidente de la Asociación de Banqueros y distinguido político de filiación callista. En sustitución de la fracasada comisión tripartita, el presidente creó el Consejo Superior de la Defensa, el 24 de septiembre de 1942.

Mientras tanto, el PCM, que, como se recordará, había sufrido una crisis importante en 1937, a raíz de la lucha contra los fidelistas, en la CTM, sufrió nuevos momentos críticos: en 1940 fueron expulsados Hernán Laborde y Valentín Campa; en el VIII Congreso Nacional del PCM, celebrado en mayo de 1942, se dieron nuevas expulsiones del Comité Central: Miguel Ángel Velasco, Ángel Olivo, Enrique Ramírez y Ramírez, Genaro Carnero Checa y Luis Torres Ordóñez. Así, el periodo de la guerra fue para el PCM de deterioro. Dentro de este proceso crítico se gestó la supremacía del grupo de Fidel Velázquez en la dirección de la CTM. Lombardo Toledano renunció a la Secretaría General, antes de concluir su segundo periodo -como ya se indicó anteriormente- y, el 1o. de marzo de 1941, su lugar fue ocupado por Fidel Velázquez. Aunque la salida de Lombardo fue explicada por él como una decisión tomada para dedicarse a su cargo de secretario general de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), existen ciertas evidencias de que "la salida respondió a presiones del nuevo presidente, quien deseaba retirar a Lombardo porque representaba uno de los símbolos centrales del cardenismo".66

No obstante, Lombardo Toledano consideraba a Fidel Velázquez como un subordinado. Así lo demuestra la respuesta que dio a los esposos Wilkie, cuando lo interrogaron sobre sus relaciones con éste, durante la guerra. Lombardo contestó: "no tuve problemas, era un subordinado y acataba las órdenes sin discusión".67 Pienso que Lombardo exagera la sumisión de Fidel Velázquez, aunque el primero era, sin ninguna duda, el líder político e ideológico de la CTM en ese momento.

Al concluir la gestión de Fidel Velázquez como secretario general de la CTM, después de Lombardo, dos facciones se enfrentaron para designar al sucesor. Una era la de la mayoría de los sindicatos, dirigida por los elementos de la corriente reformista y oportunista; la otra, la de la minoría, que dirigían los viejos líderes del Partido Comunista. Ésta postulaba al ferrocarrilero Luis Gómez Z., y, la primera, a Fernando Amilpa, antiguo chofer del Departamento de Limpia y Transportes de la ciudad de México. Los partidarios de Gómez Z., sabiendo que perderían la elección ante el Congreso que debía decidir la cuestión, retiraron al Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros del seno de la CTM, junto con otras agrupaciones sobre las cuales tenían influencia y formaron con ellas la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT) que, según Lombardo, "no tuvo éxito".68 Esta organización tomó la decisión de afiliarse al PRI, sin dar oportunidad a sus afiliados de "escoger el partido político de su preferencia".69

Dueños de la dirección de la CTM, cinco líderes, "los cinco lobitos", amigos personales y del mismo origen -la Federación Sindical de Trabajadores del Distrito Federal- empezaron a expulsar a los cuadros y militantes con ideas diferentes a las suyas, transformando la Confederación en una agrupación ajena -según Lombardo- "a la lucha de clases y a la batalla de la clase obrera a favor de los intereses del pueblo y de la nación".70

En 1947, en su IV Congreso General, los dirigentes de la CTM propusieron la desafiliación de la CTAL y de la FSM, dando pasos firmes para acercarse a la Federación Americana del Trabajo (AFL). Así, la CTM pasó: "de vanguardia del pueblo y de la nación mexicana, de fuerza impulsora del movimiento progresista del país, a retaguardia de la burguesía de derecho y a instrumento del imperialismo norteamericano… su antigua gloria se había eclipsado para siempre".71 En este Congreso, la CTM emprendió el cambio de una reorganización total; sus estatutos sufrieron modificaciones considerables. En la táctica de lucha encontramos ahora, que preconiza la unidad nacional, aunque señalan que no representa la supresión de la lucha de clases ni la renuncia al logro de mejores condiciones de vida para el proletariado. El antiguo lema de la CTM: por una sociedad sin clases, fue reemplazado por otro que expresaba el nuevo sentimiento nacionalista: por la emancipación de México.

Pero no por esto consiguió la CTM reconstruir su menguado prestigio. El movimiento obrero atravesaba por una crisis de divisionismo, cuyo verdadero motivo no estaba en la ideología sino "en el interés personal de los dirigentes que a toda costa querían conservar las posiciones políticas obtenidas".72

La Alianza de Obreros y Campesinos de México (AOCM), formada por el líder azucarero Vidal Díaz Muñoz, en 1947, tampoco logró una auténtica fuerza, ni consiguió la deseada unificación. Más tarde hubo otro intento de formación de una gran coalición de los sindicatos industriales más fuertes del país, pero los deseos de autonomía de cada uno de ellos hicieron fracasar el proyecto.En 1948, como una alternativa política, Lombardo funda el partido Popular Socialista (PPS), buscando la concertación institucional del poder. El intento "resultó inútil y ese partido, aunque sobrevive en la actualidad, no tuvo la importancia política que Lombardo pensó, llegaría a tener".73

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Noticias y política. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s