TRES GRANDES CAMBIOS DE LA EDUCACION

Pedro Echeverría V.

 

1. México es una nación con una enorme riqueza cultural. En la parte central, en el sur y sureste de su territorio, durante dos mil años, se desarrolló parte de la gran cultura mesoamericana. Durante los siglos del XVI a XVIII, vivió 300 años de conquista y colonización española y, a partir del segundo decenio de siglo XIX, México logró su independencia formal, pero las garras del capitalismo europeo y yanqui, portando una nueva cultura, se afianzaron en nuestro país. De todas maneras, aunque México jamás haya logrado su autonomía total –como seguramente tampoco la mayoría de los países del mundo– esos cambios culturales le dieron una enorme fortaleza y solidez.

2. Cuando México se inicia el siglo XX vive en medio de una feroz dictadura de los terratenientes, de los militares, de la Iglesia y de los inversionistas extranjeros, europeos y yanquis.

La educación escolar era recibida por una minoría de privilegiados que muy bien les sirve para someter con mayor eficacia a los miserables y oprimidos. Fue necesario el triunfo de una gran revolución, la Revolución Mexicana de 1910-1917, para que se implantara por la fuerza la educación pública en todo el país. La Revolución tuvo que luchar contra los hacendados terrateniente y el clero para que pudieran abrirse escuelas rurales así como para iniciar la lucha contra el analfabetismo.

3. A partir  de  1921  -cuando José    Vasconcelos    fundó   la   SEP   y   se   inició  la  gran campaña de “identidad nacional”, se crearon escuelas y “casas del pueblo”, así como normales rurales- podría decirse que la educación ha tenido tres grandes etapas: 1. La que va de 1921 a 1940 que puede ser la rural revolucionaria; 2. La de 1940 hasta 1976 que es la urbana capitalista, y 3. De 1976 hasta 2007 que corresponde a la globalización imperialista. Cada periodo o etapa educativa ha correspondido estrictamente al modelo económico y político que se ha impuesto en el país obedeciendo siempre a los cambios internacionales, sobre todo a partir de 1940 y la segunda guerra mundial.

4. Si bien la capacidad y la conciencia de los funcionarios ha sido importante y la presencia del sindicato de maestros, con su enorme poder, han contribuido para el estancamiento y la caída de la educación mexicana, hay otros fenómenos –al parecer de mucho mayor peso– que determinan el rumbo y los avances educativos. Muchos países, como México, vivieron un tanto aislados del contexto internacional antes del fin de la segunda guerra y del surgimiento de organizaciones internacionales como la ONU; por eso pudieron aplicar políticas que obedecían a sus dinámicas internas. Luego de los acuerdos internacionales, el surgimiento de “apoyos” y préstamos, todo cambió.

5. La educación mexicana en sus primeros años –de 1921 a 1940– respondió al enorme impulso de la revolución agraria y antiimperialista que buscaba repartir latifundios, defender el patrimonio nacional, acabar con los prejuicios religiosos, organizar a los indígenas y campesinos para el trabajo y una vida sana y libre. Casi el 70 por ciento de la población vivía en el campo, producía para él y por eso recibía una educación que respondía a esas necesidades. Los planes, los programas, las asignaturas, giraban en torno al trabajo y a las necesidades de los hombres del campo. Las ideas de los funcionarios de gobierno y de los profesores obedecían al campo.

6. A partir de los años 40 se empezaron a registrar cambios educativos radicales que obedecieron a circunstancias internacionales. En México cambió el gobierno y su orientación política, en 1943 se cambió el texto del artículo 3 constitucional quitándole lo de “educación socialista” para ponerle “educación democrática”, asumió Torres Bodet la Secretaría de Educación y se fundó el Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación (SNTE). Al concluir la guerra se fundó la ONU y en 1946 se creó la UNESCO para “recomendar” políticas educativas en el mundo. Al mismo tiempo las políticas de inversiones extranjeras fueron capitalizando el campo.

7. Las ciudades comenzaron a crecer aceleradamente al mismo ritmo que las inversiones en la industria, el comercio, las carreteras y los transportes se hacían mayores. Los grandes empresarios y los poderosos funcionarios del gobierno alemanista, en estrecha alianza con los inversionistas yanquis, se enriquecieron enormemente en unos cuantos años. Los planes y los programas educativos, así como la orientación de los profesores, se fueron adecuando a las necesidades de las ciudades. Los valores educativos fueron cambiando al mismo ritmo en que se abandonaba el campo y la agricultura. No fueron los profesores, sino los objetivos educativos.

8. El gran impulso educativo de los sesenta con el Plan de Once Años de Torres Bodet en la época lópezmateista y el segundo empuje de la época echeverrista (CCH, UAM, Bachilleres), fueron sólo querer poner al día a la educación nacional que requería el capitalismo para su desarrollo. La realidad es que lo único que se buscaba era capacitar mano de obra para integrarla a la producción y al mismo tiempo frenar la gran demanda educativa nacional en la escuela primaria de los sesenta y media superior y superior de los setenta. En aquellos sexenios lo gobiernos priístas pudieron frenar en parte el descontento, aunque el movimiento de 1968 anunció que algo grave pasaba.

9. La tercera etapa –1976-2007– pertenece al proyecto neoliberal privatizador que se inicia con la gran producción petrolera, su profunda crisis en 1981 y la firma en 1982 de la vergonzosa carta de intención entre el gobierno mexicano y los bancos financieros internacionales. En ese año México inició su entrega total como país al permitir la supervisión de una serie de cláusulas que esos bancos impusieron. La educación de ahora sólo responde a los intereses el gran capital internacional que mediante la reconversión industrial impone la competitividad subordinada. La universidades han impuesto en sus planes y programas la rentabilidad económica para beneficio de empleadores.

10. Con el proyecto de privatización que se inicia con el presidente De la Madrid, se profundiza con los mandatarios Salinas, Zedillo y Fox, se ha impuesto la competitividad subordinada y la reconversión industrial en la educación. Se busca identificar a la sociedad con los empleadores que son quienes en los hechos imponen el proyecto educativo. Logran que los profesores y los investigadores se supediten a criterios de mercado, de lo mercantil y lo que se llama criterios de rentabilidad económica. Con el argumento de que todos los egresados deben lograr empleo se orientan todas las carreras universitarias a las necesidades del mercado laboral y se abandona lo humanístico. 11. En México desde 1984, junto con la firma del Tratado de Libre Comercio, se creó el CENEVAL con el argumento de que las evaluaciones ayuden a unificar programas y conocimientos con otros países. El centro de evaluación se convirtió en un gran negocio multimillonario privado al mismo tiempo que ha servido para rechazar de la escuela pública a millones de estudiantes y, al mismo tiempo encaminarlos a los negocios de los colegios privados. La educación mexicana seguirá desplomándose si los estudiantes y profesores no le ponen un freno a esas políticas educativas entreguistas de todos los gobiernos neoliberales y privatizadores, paso para construir un proyecto libertario. 

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